¿Quién fue Avedis Donabedian?

Avedis Donabedian                Avedis

Avedis Donabedian nació en Beirut, Líbano, el día 7 de Junio de 1919 en el seno de una familia armenia y vivió en un pueblo árabe al norte de Jerusalén. Estudió Medicina en la Universidad Americana de Beirut y en 1953 se trasladó a los Estados Unidos para estudiar Salud Pública en Harvard. En 1961 se convirtió en Profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, en donde desarrolló la parte medular de su trabajo. Falleció el 9 de Noviembre del año 2.000.

Después de graduarse como médico en la Universidad Americana de Beirut, su ansia de aprendizaje, lo llevaron a la Universidad de Harvard, donde obtuvo una Maestría en Salud Pública en 1955. Luego de un periodo de enseñanza breve en el Colegio Médico de Nueva York, pasó a la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan. Allí llegó a ser reconocido como uno de sus más renombrados miembros.

Al momento de su muerte ejercía la cátedra Nathan Sinai como Profesor Emérito Distinguido de Salud Pública. También era miembro del Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América y Miembro Honorario del Real Colegio de Médicos Generales del Reino Unido y de la Academia Nacional de Medicina de México.

Murió a la edad de ochenta y un años y es conocido fundador del estudio de la calidad de la atención a la salud y especialmente por sus diversos conceptos o pilares sobre la calidad. Aunque se habla de diversos modelos y metodologías para mejorar la calidad, lo más efectivo continúa siendo la determinación de los lideres y responsables de conducir los servicios. Es importante resaltar que con su determinación conceptual y convencido de la validez de sus postulados, dijo Avedis Donabedian en 1996…“cualquier método o estrategia de garantía de calidad que se aplique será exitosa”.

Su familia fue víctima del pueblo armenio – un verdadero holocausto – y en su infancia le tocó ser testigo de revueltas sociales durante su estadía en un pequeño pueblo cercano a Jerusalén. Esta exposición temprana a sucesos dramáticos seguramente influyó en su vida espiritual

Al recibir la Medalla Sedgwick al Servicio Distinguido en Salud Pública -en 1999- la condecoración más alta otorgada por la Asociación Norteamericana de Salud Pública, Avedis habló y dijo las siguientes palabras:

“Pertenezco a un pueblo oprimido, perseguido, casi aniquilado por un cruel enemigo que dispersó sus restos sin dejar esperanza de retorno. ¿ Acaso es sorprendente que los pensamientos de amistad, cordialidad, calor de hogar, sean tan preciados ? ”.

Avedis Donabedian puso tal énfasis en el tema específico de la calidad de la atención en la salud que cambió los paradigmas establecidos hasta entonces.

A través de ocho libros y más de 50 artículos y numerosas cátedras, Avedis transformó el pensamiento sobre los sistemas de salud. Gracias al conocimiento que generó, ahora se entiende que la respuesta social a los problemas de salud, no es un conjunto de eventos sin relación, sino más bien un proceso complejo guiado por principios generales. En la mayoría de sus escritos Avedis estuvo a la vanguardia de sus contemporáneos, descubriendo un vasto panorama intelectual.

En un artículo de 1966 introdujo los conceptos de Estructura, Proceso y Resultado, que constituyen hoy día el paradigma dominante de evaluación de la calidad de la atención a la salud. Un indicador de la importancia de este artículo es que forma parte de las pocas “ citas clásicas” en el campo de la investigación en sistemas de salud.

Cada una de sus escrituras – en artículos o libros – establecieron las pautas para investigaciones que modificaron el lenguaje de la profesión y sentaron las bases para la salud desde lo social.

Como resultado del esfuerzo de Avedis Donabedian, los sistemas de salud son campo de investigación y ya no se ve solo al paciente, sino al entorno en el cual él esta como parte del logro – o no – de su estado de salud.

El Boletín de la Organización Mundial de la Salud, en su número de junio de 2000, publicó uno de sus pocos manuscritos inéditos. En este documento Avedis reflexionaba sobre la evaluación de la competencia del médico. En la introducción a este artículo ponía énfasis en el impacto de la calidad en la atención .

Ese artículo de 1966 introdujo los conceptos de Estructura, Proceso y Resultado, que constituyen hoy día el paradigma dominante de evaluación de la calidad de la atención a la salud. El punto cúlmine del trabajo de Avedis Donabedian es la serie de tres volúmenes sobre exploraciones en la evaluación y monitoreo de la calidad, que constituyen la sistematización definitiva de conceptos, métodos y evidencias.

Avedis fue un luchador incansable para lograr tender puentes entre lo académico – la teoría – y la acción – la practica – .

En su discurso de aceptación del Premio de Investigación en Servicios de Salud en 1986, declaró:

“En todo mi trabajo he tratado de incorporar la convicción apasionante de que el mundo de las ideas y el mundo de la acción no están separados, como algunos piensan, sino que son inseparables uno de otro. Las ideas, en particular, son las fuerzas verdaderas que le dan forma al mundo tangible”

Además de ser parte de las rigurosas tradiciones de lo académico, Avedis ejercía un hábil dominio del lenguaje, lo que daba una dimensión estética aun a sus textos más técnicos. En el mismo discurso del ´86 , él expresó la naturaleza dual de su trabajo como: “… un amor por las ideas, un amor por las palabras, y el regocijo en la feliz conjunción de las dos”… Avedis fue un poeta consumado . Esta actividad – a la cual dedicó particular atención durante los últimos días de su vida– ha hecho que su legado sea así tanto científico como artístico.

Su influencia global ha sido tal que sus libros y artículos han sido traducidos a varios idiomas, entre ellos el español, francés, italiano y armenio.

Todas las personas que tuvieron el privilegio de aprender de este extraordinario Maestro se beneficiaron de su inagotable generosidad. El cuidado que tenía en la enseñanza y asesoría de estudiantes era proverbial; mas la deuda con Avedis no se limita a lo intelectual. En el espíritu del verdadero mentor –una especie académica en peligro de extinción– él se involucró no sólo en la transmisión del conocimiento, sino también en la formación personal integral de sus estudiantes.

Logró este efecto interviniendo activamente en dicho proceso, además de ser en sí mismo un modelo paradigmático a seguir. En su propia vida, el profesor Donabedian encarnaba los principios de calidad que tan minuciosamente estudió, dado que su propia calidad humana fue ejemplar.

Julio Frenk dice que para expresar tan enorme deuda, el recuerda las palabras del Prof. Bruno Bettelheim: “Debemos mucho a aquellos que nos precedieron y rodearon, a quienes crearon nuestra humanidad a través de reflexiones elevadas y logros culturales que son ahora nuestro orgullo, y que hacen que la vida valga la pena…”

Por las muchas dimensiones de su generosidad, todos los que conocieron a Avedis Donabedian están en deuda con él. Pero la deuda con este hombre extraordinario es paradójica, en vista de que ha enriquecido para siempre nuestras vidas.

Tal vez el hecho que él mismo padeciera de cáncer de próstata desde el año 1972 hizo que supiera entender tan bien a sus semejantes, ya que fue paciente en carne propia durante muchos años de su vida. Las declaraciones que hizo a Fizthugh Mullan un mes antes de su muerte, nos da a conocer mucho de su pensamiento sobre la atención en salud.

Sus respuestas las iremos colocando de manera secuencial ya que sus palabras nos relevan de mayor comentario:

a)“La calidad que se observa en el hospital realmente está limitada a la competencia técnica y, más recientemente, a la atención superficial al proceso interpersonal. Mantenga contento al paciente, sea amable con el paciente, llámelo señor o señora; recuerde su nombre. La idea que los pacientes deben involucrarse en su atención en general no es practicada de manera responsable. Hoy día la gente habla de autonomía del paciente, pero por lo general eso se traduce en abandono del paciente. El médico debe trabajar diligentemente con el paciente a fin de llegar a una solución que a fin de cuentas sea aceptable para éste pero no sea dirigida. El papel del médico es asegurarse activamente de que el paciente llegue a una decisión razonable pero sin ser manipulador”.

b)“Muchos médicos se esconden tras el alegato de que son buenos clínicos pero que el sistema está mal, sin darse cuenta de que ellos son el aspecto clave del sistema. El sistema es responsabilidad de los médicos y de los dirigentes de los hospitales(…)”

c)“Creo que los servicios de los hospitales son un desastre. He visto a tantas enfermeras de tiempo parcial trabajando en horarios distintos. Van y vienen. A menudo no podía saber si estaba tratando con una enfermera, un técnico, un médico de guardia o un asistente. Vi una discontinuidad rapante en la atención de enfermería y muchas enfermeras pobremente formadas, especialmente en los fines de semana (…)”

d)“En las escuelas de medicina o enfermería no se enseña administración del sistema. Y luego se pone a médicos y enfermeras a cargo de sistemas que suelen estar bajo presiones financieras de corto plazo. Estas presiones son reales, pero el objetivo de los buenos sistemas debe ser lidiar con ellas”

e)“Nunca he estado convencido de que la competencia por sí sola pueda mejorar la eficiencia o la eficacia de la atención y ni siquiera de que pueda reducir el costo de la atención. Creo que la comercialización de la atención es un gran error. La salud es una misión sagrada. Es una empresa moral y una empresa científica pero ni una empresa comercial en sentido estricto. No estamos vendiendo un producto. No tenemos un cliente que entiende todo y hace elecciones razonables – y en ello también me incluyo a mí mismo. Los médicos y las enfermeras son guías de algo muy valioso. Su labor es una suerte de vocación y no simplemente un trabajo; los valores comerciales no alcanzan a captar lo que ellos hacen por los pacientes y por la sociedad en su conjunto”

f)“Siempre he estado a favor de la práctica de grupos de prepaga como método para proveer la atención médica, reducir las barreras al acceso e incrementar la equidad en la distribución de los servicios. La atención gerenciada prometía una manera más coherente, integrada y coordinada para proveer la atención. Muchos de los aspectos fundamentales de las HMOs de hoy son aquellas que yo propuse desde el principio. Pero siempre partí de la base de que las HMO estarían diseñadas con el objetivo de prestar atención, no de reducir costos. No tiene nada de malo buscar eficiencia, pero la reducción de costos por sí sola no produce eficiencia y definitivamente no mejora al paciente. Las HMO de hoy son buenas para medir los costos pero le ponen poca atención a la medición de los efectos. Esta falla para ver los resultados limita todas las razones por las cuales tantos de entre nosotros estábamos interesados en la práctica de los grupos de prepaga en el principio. Aun hoy yo estaría entusiasmado por las HMO si se quitaran las presiones financieras que se ejercen sobre los médicos. El reto es conservar cierto control sobre los costos sin crear un conflicto de intereses con los médicos al ligar su paga a la reducción de los costos de los pacientes. Mi solución estaría basada en la probidad moral y científica de los practicantes más que en incentivos financieros”

g)“La conciencia en los sistemas y el diseño de los sistemas son importantes para los profesionales de la salud, pero no bastan. Sólo son mecanismos potenciadores. Lo esencial para el éxito de un sistema es la dimensión ética de los individuos. A fin de cuentas, el secreto de la calidad es el amor. Uno debe amar a su paciente; uno debe amar su profesión; uno debe amar a su Dios. Si tienes amor, entonces puedes volver la mirada para monitorear y mejorar el sistema. El comercialismo no debe ser una fuerza central en el sistema”

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